lunes, 26 de septiembre de 2011

Arte de la participación (performing arts & happening)

Hugo Ball (1886-1927)

Esta es una expresión artística en el que tanto actores como espectadores van a contribuir en la creacion de la obra o lo que es lo mismo en su presentación, pues aquí, y por primera vez, la interracción de ambas partes van a a dar origen al “performing arts” (artes escénicas) que contiene, entre otros, al "happening" que, aunque no es teatro desarrolla una acción que lo acerca al concepto del “living-theathre” en un intento de fusionar las áreas de la vida y el arte en una de las más puras expresiones del arte efímero.

En este nuevo escenario artístico que nos trajo el arte participativo, ya no será tomado en cuenta el arte de plasmar la creación artística en diferentes soportes como ha venido haciéndose. Ahora, esta nueva manera de hacer arte va a decirse lo mismo en una “extraña” forma poética que va a expresarse gestualmente. No se requieren soportes y apenas escenarios. Lo que se busca es la participación a través de la reacción del espectador que así va a ser parte de la obra mientras reacciona, en ocasiones, con hostilidad ante la agresión visual, auditiva o ambas a la vez a la que es sometido.

El precursor inmediato del arte participativo lo fue el movimiento Dada con figuras como Hugo Ball que realizó, en el cabaret Voltaire, de Zurich y tan temprano como en 1916, lecturas de sus poemas como preludio de los “performings” de finales de los años sesenta.

Como ejemplo interesante de la influencia que ejerció el movimiento Dada en el posterior arte de paricipación vamos a reproducir este viejo escrito:

“Max Ernst, junto con otro artista llamado Baargeld, organizaban exposiciones donde hacían que el público saliera indignado. Una de ellas obligaba a pasar entre unos urinarios, mientras una niña vestida para primera comunión recitaba poemas obscenos, en medio de la sala se levantaba un gran bloque de madera que sostenía una hacha enganchada por una cadena y se invitaba al público a que destruyera aquel objeto a hachazos. Al fondo se encontraba un acuario con agua teñida de rojo, simulando sangre, y en el fondo yacía un despertador junto a un brazo femenino, mientras que en la superficie flotaba una cabellera de mujer. En las paredes colgaban varios collages de diversos artistas cuyo contenido provocaban malestar entre los espectadores. Durante varias ocasiones el público intentó saquear el lugar, hasta que días más tarde la exposición fue prohibida”.

Los "happenings", que como ya dijimos en un principio, integran el conjunto del llamado “performing arts”, manteniendo una cierta afinidad con el llamado teatro de participación que floreció a finales de la década de 1960.

Roberto Cayuso

sábado, 13 de agosto de 2011

La pintura mágica de Miguel Ordoqui



La obra de Ordoqui es ante todo y sobre todo la definición de la forma. Es uno de esos pocos creadores para quienes la forma de la vida y los impulsos de las personas son un lenguaje cifrado lleno de los más poéticos secretos. Nada le resulta ajeno en la propuesta de la vida y es de ella que se nutre su pintura.

Pintor expresionista nos muestra a través de sus obras un universo en el que todo es factible y puede cualquier cosa suceder, pues aquí no hay más freno que el de su imaginación con la que logra que cada una de sus obras sea es una nueva sorpresa para el espectador.

Más allá del tema escogido por Ordoqui para la construcción de cada una de sus pinturas nunca deja de sorprendernos por la gracia y ligereza que imprime a cada uno de sus modelos como, por ejemplo, en la articulación que hace de un brazo, de una muñeca, sorprendida en el instántaneo desarrollo del gesto, un giro del cuello, el dorso de una mano o una torsión de las caderas.

En la pintura de Ordoqui los personajes que pueblan sus telas nos llegan mediante colores fuertes y en ocasiones hasta agresivos, con los que va estableciendo planos de color en donde van a interactuar los personajes de sus construcciones plásticas. Potenciando a través del color el impacto emocional del espectador.

Si analizamos detenidamente los temas de mascaradas y jolgorios, abundantes en la obra de Ordoqui, vamos a ver que tras la exageración y distorsión de los temas y personajes de sus telas existe otra lectura que subyace bajo el fulgor del oropel y es la que nos habla de los sentimientos, la fantasía y los sueños donde para nada cuentan ni la luz ni la perspectiva, que son alteradas intencionalmente.

Roberto J. Cayuso

jueves, 28 de julio de 2011

Bauhaus

Los maestros de la Bauhaus: Josef Albers,Hinnerk Scheper, Geoerg Muche, László Moholy-Nagy, Herbert Bayer, Joost Schimdt,Walter Gropius, Marcel Breuer, Wassily Kandinsky, Paul Klee, Lyonel Feininger, Gunta Stölz y Oscar Schlemmer.

Bauhaus (Casa de la Construcción) fue el nombre de la escuela de Arquitectura y Artes Aplicadas más importante de todos los tiempos y pilar fundamental del futuro movimiento modernista. Nació la Bauhaus de la fusión de dos escuelas de Weimar: la Superior de Artes Plásticas y la escuela de Artes y Oficios. Su creador en 1919 lo fue el arquitecto alemán Walter Gropius (1883-1969), quien además fue su director hasta 1928.

Desde sus comienzos los objetivos de la Bauhaus estuvieron perfectamente delineados y en esencia planteaba la integración de las artes, sean éstas de las llamadas “mayores” o “menores”, en función de la creación de un mejor habitat para el hombre.

Partiendo del concepto de que entre las artes plásticas la arquitectura es fundamental, pues es dentro de ella -edificio o casa- donde el hombre pasa la mayor parte de su tiempo, mientras lo rodean diferentes objetos tanto “industriales” como artísticos que dan vida y añaden funcionalidad a su epacio habitacional. Fue una época donde el objeto utilitario, de uso común, no sólo no está reñido con el object d’art; sino que fue transformado en una verdadera muestra del nuevo arte industrial.

Fuentes, cafeteras, mesas, sillas, tapices y todo cuanto seamos capaces de imaginar dentro del diseño gráfico e industrial fue creado y se fusionó con todo tipo de estructuras arquitectónicas donde la pintura no fue ajena, pues debemos recordar a Paul Klee (1879-1940) que en 1921 pasó a formar parte del profesorado de la Bauhaus. Otro destacado profesor de la misma institución, entre 1922 y 1933, lo fue el artista ruso Wassily Kandinsky (1866-1944) que fungió como profesor de pintura libre, color y elementos de la forma.

“Nada existe ya -en sí-, toda imagen se convierte en el símbolo de un pensamiento, que nos empuja a construir.” y “donde deben marchar unidos la utilidad, el diseño, lo específico del material y la estética”. Con palabras como ésta Walter Gropius nos contaba de caminos de grandeza y nuevos horizontes creativos que lamentablemente se vieron afectados de manera irremediable durante la Segunda Guerra Mundial

Roberto J. Cayuso

domingo, 12 de junio de 2011

Benito Quinquela Martín

Lámina 03

Lámina 02

Lámina 01

Benito Quinquela Martín fue un niño huérfano nacido en Buenos Aires en 1890 y adoptado seis años más tarde por Manuel Chinchella y Justina Molina. Tuvo una breve instrucción académica formal, pues ya a los nueve años lo vemos trabajando de carbonero en el puerto. Posteriormente (1907) comenzó a estudiar arte y a partir de ese momento la pintura pasó a ser su eterna compañera.


Benito Quinquela no vino al mudo del arte para ser un representante más de la belleza formal ni para ser un idealista. Lo que él quería era mostrar a la gente de La Boca en ese diario y duro faenar, como en su caso con jornadas de trabajo hasta 1908 de más de ocho horas cargando bolsas de carbón que exedían los 70 kg. de peso, y lo consiguió de manera extraordinaria a través de excelentes composiciones donde la emoción plástica que nos transmite radica en la agresividad de colores empastados y enmarcados por esa incisiva línea con la que dibuja (lámina 01) y que nos transporta a una inquietante realidad de intenso dramatismo, donde siempre vemos prevalecer el sentimiento sobre el pensamiento.


En cada cuadro de La Boca donde aparece el hombre, Benito suele representarlo mediante una extraña caligrafía que los hace parecer como seres que hormiguean entre puentes y aparejos, subordinados al color de los barcos surtos en el puerto, para lograr así acentuar más el dramatisco de la obra (lámina 02). En la pintura de Quinquela hay un incuestionable toque de realismo social (lámina 03) que siempre pienso se debe, entre otras, a la influencia que en él ejerció el Dr. Alfredo Palacios, abogado, diputado y senador argentino, para quien Quinquela fue durante una época una especie de activista político.


Tratar de ubicar a Quinquela dentro del naturalismo o el posimpresionismo, como en ocasiones se ha tratado de hacer, no me parece acertado, pues sólo basta detenerse brevemente y analizar algunas de sus obras para notar que el color, en muchas de sus producciones, tiende en espíritu a la clara expresión de un sentimiento más que servir a la identificación de un objeto conocido. En muchas de sus escenas portuarias además de observar en la línea del horizonte grandes chimeneas lanzar su humo al viento, como en una deliberada manera de bajar la intensidad del color, pues tal parece como si Benito no quisiera que los colores vibraran demasiado y por ello los oscurece para que así estén más en consonancia con aquello de que la vida del puerto es dura y el hollín lo empaña todo.


La personalidad de Benito Quinquela Martín se presenta al análisis, lo mismo desde el punto de vista de lo que representó para la pintura de su época, como de la esencia expresiva de sus obras en el entramado social. Su concepto del arte y del lugar que corresponde al artista en la sociedad está indudablemente marcado por su personal experiencia de duro laborar como carbonero en “La Boca”.

Roberto J. Cayuso

lunes, 30 de mayo de 2011

Visiones del color (Pedro Avila Gendis)




El sentido del orden, la combinación de planos y transparencias, el expresarse por las manchas y hacer del color un estallido de la personalidad, ha sido norma pictórica en artífices de distintas regiones y naturalezas. Pedro Avila (Camaguey, 1959) se inscribe en ese tipo de pintores.

Como lanzado al ruedo de la pintura que quiere agradar, produce visiones eclécticas que de alguna manera tienden un puente entre la gestualidad abstracta y el espacio de seguimiento fauve que no ha dejado de estar presente en los realizadores contemporáneos. Posiblemente bajo la influencia ocular del colorido paisajístico cubano, nos entrega ahora una lluvia de pinceladas, gestos y diseños, que quieren golpearnos con la furia de las tonalidades, y esa luz que sabe ubicar en el lugar preciso dentro del cuadro...

Visiones del color es un documental dedicado al artista Pedro Avila donde se recogen, en sus doce minutos de duración, críticas y comentarios de valiosos especialistas así como algunas de sus más recientes obras. Art Works Productions, tiene el placer de presentar al gran público este trabajo documental -bilingue- en inglés y español de uno de los más importantes exponentes del expresionismo abstracto en la actualidad y poseedor de numerosas exposiciones, premios y distinciones en diferentes partes del orbe.

Producción y dirección de Roberto J. Cayuso

www.youtube.com/watch?v=0e1UFI7XlI4

domingo, 17 de abril de 2011

El Neoclásico

"Muerte de Marat" por Jacques-Louis David

"Retrato de Mme. Recamier" por Jacques-Louis David

“Grande Odalisque” por Jean-Dominique Ingres

"El juramento de los Horacios" por Jacques-Louis David

Para entender lo que representó el neoclásico en la pintura tenemos que verlo como una especie de retorno a los ideales clásicos; un movimiento estético que en un principio muchos consideraron como un estilo “frío e imitativo de los modelos de Grecia y Roma”, mientras por otra parte tenía mucho de reacción ante los excesos del tema mundano o cortesano que caracterizó al movimiento rococo, última fase del barroco y antecedente inmediato del neoclásico.

Se ha repetido de manera incesante que “al no disponer de modelos de pintura clásica los artistas neoclásicos se basaron en la esculturas clásicas para la realización de sus obras, a las que posteriormente aplicaban un color convencional o simplemente dejaban sin color”. Definitivamente la vida suele ser más complicada y ayer igual que hoy la mayoría de los amantes de las artes han sido y son lo suficientemente profundos como para aceptar una explicación tan difundida como simplista, que sólo ha logrado añadir confusíon a uno de los períodos más importantes en la historia del arte.

Cualquier espectador situado ante la “Grande Odalisque” del pintor francés Jean-Dominique Ingres (1780-1867), no verá nada semejante al frío mármol escultórico, pues por el contrario va a maravillarse al ver como el artista supo sacar partido a líneas y colores para crear la belleza de un desnudo de turgentes y palpitantes carnes que invitan a ser tocadas. Por otro lado como alguién puede referirse de la pintura el Juramento de los Horacios de David como “la aplicación de un color convencional.” De esta obra, y sin entrar en un análisis profundo, hay dos aspectos claves que no queremos dejar de señalar; el primero tiene que ver en como David balancea la luz de ambos grupos laterales para resaltar la figura central que porta tres espadas y viste una túnica roja que surcada de pliegues establece un espectacular juego de luz y sombras sobre un fondo que casi al perderse en el negro crea un ambiente de dramático heroismo y acentuada tridimensionalidad.

Y para aquellos que dicen que los artistas neoclásicos “al no disponer de modelos de pintura clásica se basaron en las esculturas del período clásico para la realización de sus obras”. Nada más lejos de la verdad resulta esta afirmación, pues lo que en muchas ocasiones hicieron fue desarrollar sus obras en base a viejas leyendas históricas o la propia mitología griega o romana. Tomando como ejemplo el cuadro que nos ocupa -El Juramento de los Horacios- del cual se conoce que su autor, Jacques-Louis David (1748-1825) tomó este episodio del historiador romano Livy, para exaltar los ideales republicanos de la Francia de finales del siglo XVIII.

La pintura neoclásica posee algunas características de estilo y formas que las hacen facilmente reconocibles. Una de ellas es aquella donde se resaltan las virtudes patrióticas o ciudadanas en los temas representados (ver Muerte de Marat por David). La simple y serena belleza de algunos personajes como en el caso del retrato de Mme. Recamier, es otra de las características de una escuela que por sobre todo se destacó por la representación de temas de sobria y austera moralidad.

Roberto J. Cayuso

domingo, 10 de abril de 2011

La vanguardia


Sin entrar a considerar las condiciones socio-políticas que produjeron la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y que en no poca medida influyeron en el nacimiento y posterior desarrollo de la más grande revolución plástica de todos los tiempos que va a cambiar para siempre la forma de hacer y entender un nuevo arte que tenía su antecedente inmediato con los post-impresionistas y otros artistas anteriores que de manera aislada, a través de sus trabajos, fueron decisivos en la nueva formulación de colores y contenidos que los van a colocar como precursores de ese nuevo arte que ha de traer consigo el siglo XX. En este nuevo siglo del cual muchos fuimos testigos de la mayor revolución estética nunca antes vista y en donde serán desmontados siglos de una manera de hacer arte y que trajo como consecuencia la mayor revolución estética de la historia cuyo sello distintivo será el progresivo abandono de un arte imitativo para dar paso a una expresión nacida de la emoción y el sentimiento.

La exposición universal de París de 1900, que duró desde el 15 de abril al 12 de noviembre fue el punto de arranque para que esta ciudad se convirtiera en el centro de diversos movimientos artísticos que iban a dominar el escenario plástico durante casi medio siglo. Aquí tuvieron su desarrollo la mayoría de las nuevas corrientes plásticas y aquí también se les dio acogida a numerosos artistas, que además fueron apoyados para expresarse y exponer sus obras sin ningún tipo de limitaciones, en una ciudad, donde está documentado que en los primeros cincuenta años del siglo XX existieron unas 130 galerías en las que expusieron unos 60,000 artistas

Conscientes de formar parte de una revolución artística en la que se encontraban algunos de los más notables creadores del momento, muchos de estos artistas trabajaron en grupos de mayor o menor extensión y así contribuyeron al desarrollo de nuevas formas de sentir y hacer un arte en el que los más variados estilos van a sucederse con una velocidad nunca antes vista en la historia del arte.

En 1905 nació oficialmente en Paris el fauvismo, en el Salón de Otoño y al año siguiente alcanzó su punto culminante en el Salón de los Independientes, iniciándose así una nueva forma de hacer que fue decisiva en el posterior desarrollo de la pintura y el arte en general del siglo XX y que es justamente el punto de partida de lo que hoy conocemos como el arte contemporáneo.

Con los fauves y su particular uso del color, nunca antes visto, comenzaron los mayores cambios en la expresión de una nueva y hasta ahora desconocida belleza que va a exigir a los espectadores un cambio de actitud ante las nuevas creaciones.

Roberto Cayuso