lunes, 16 de enero de 2012

Recuerdos de La Habana

Ciudad de La Habana


Catedral de La Habana


Arcadio Cancio

Si miramos con detenimiento la pintura de Cancio y pensamos en la ciudad de La Habana, nos vamos a percatar de inmediato de un cierto paralelo entre ambas. Por un lado La Habana, según palabras de Alejo Carpentier, -nace de la superposición de estilos diferentes e innovados en donde poco a poco, de lo abigarrado, de lo entremezclado, de lo encajado en realidades distintas, han ido surgiendo las constantes de un empaque general que en la actualidad distingue a La Habana de otras ciudades del continente-.

Por otra parte la pintura de Arcadio Cancio, al igual que La Habana, está formada de estilos tan diferentes con los que crea una manera de hacer que además de muy personal lo ubica dentro de una corriente estilística que hoy conocemos como la Escuela de La Habana. En la construcción que Cancio hace de sus cuadros vemos una fusión entre elementos del arte barroco y el gótico, expresados con una perspectiva cubista donde los planos de color nos llegan unas veces por superposición y otras por degradación del color.

En cada pintura de Cancio hay un homenaje a su ciudad. Eso lo vemos en la costrucción de cada uno de sus cuadros de exteriores donde vemos toda una suerte de columnas de estilizados fustes y gloriosos capiteles en los que se mezclan con balcones y coloridos vitrales de medio punto como aquellos que etenuaban la luz en las casonas habaneras. Arcos y enrejados pasan de ser elementos arquitectónicos para convertirse en magia fluída de color, luz y sombras.

En el centro de todo ese espectáculo de abigarradas formas y colores resalta la mujer como eje central en muchas de sus obras. En ocasiones desnudas, pero sin erotismo flotan en el gran escenario que Cancio les prepara. Otras veces aparecen vestidas con extraños ropajes de exhuberantes colores donde conversan mientras descansan en remedos de comadritas como buscando alivio en la frescura del interior del inclemente sol tropical.

Al igual que el aroma de ciertas fragancias tienen la virtud de despertar recuerdos que el tiempo sepultó en nuestra memoria. La pintura de Cancio despierta en el espectador recuerdos de vivencias que no podemos precisar si fueron reales o imaginadas. Esa es la magia de un creador de sueños hechos realidades y capaces de transportarnos a través de nuestros recuerdos hacia paisajes que más que vividos son sentidos.

Roberto Cayuso








lunes, 31 de octubre de 2011

Apuntes sobre la pintura cubana (1)


Durante los años cuarenta se vivieron algunos de los momentos más importantes de la pintura cubana. Fue durante esa época cuando cristalizó una peculiar concepción de lo cubano donde lo criollo se mezcla con elementos clásicos para así crear una bóveda antillana y mítica. Lam logra durante ese período uno de los más importantes momentos de su larga carrera . Portocarrero, Mariano, Cundo Bermúdez, Mario Carreño, Amelia Peláez, Felipe Orlando y muchos otros artistas igualmente lograron destacarse durante esos años. Sociedades como el Lyceum y la Sociedad Nuestro Tiempo, contribuyeron a la divulgación del arte cubano, mientras que eran apoyados por críticos como Guy Pérez Cisneros, Lezama Lima, Joaquín Texidor y otros muchos.

Obras como la “Jungla” de Lam, ”Interior del Cerro” de Portocarrero, “La Pitahalla” de Amelia Peláez, “Danza Afrocubana” de Mario Carreño son verdaderas obras maestras creadas entonces.

A finales de los cuarenta la atmósfera para un cambio en el arte, ya estaba creada. Pogolotti en 1932, había realizado una obra totalmente abstracta, se trata de “Cosmogonía” dode se advierte la influencia de Arp. Esta obra podría ser considerada, tal vez, la primera pintura abstracta en la historia del arte cubano.

Pero no será hasta 1949 en que llega a Cuba un artista rumano llamado Sandu Darie, que había pertenecido al destacado grupo “Madis” de París, que se prodduce un verdadero interés por la abstracción en cualquiera de sus modalidades.

Por esa misma época Carreño comienza la ejecución de obras del llamado abstraccionismo geométrico o arte concreto, donde se encuentran algunas de sus mejores y más auténticas producciones.

Roberto Cayuso

lunes, 26 de septiembre de 2011

Arte de la participación (performing arts & happening)

Hugo Ball (1886-1927)

Esta es una expresión artística en el que tanto actores como espectadores van a contribuir en la creacion de la obra o lo que es lo mismo en su presentación, pues aquí, y por primera vez, la interracción de ambas partes van a a dar origen al “performing arts” (artes escénicas) que contiene, entre otros, al "happening" que, aunque no es teatro desarrolla una acción que lo acerca al concepto del “living-theathre” en un intento de fusionar las áreas de la vida y el arte en una de las más puras expresiones del arte efímero.

En este nuevo escenario artístico que nos trajo el arte participativo, ya no será tomado en cuenta el arte de plasmar la creación artística en diferentes soportes como ha venido haciéndose. Ahora, esta nueva manera de hacer arte va a decirse lo mismo en una “extraña” forma poética que va a expresarse gestualmente. No se requieren soportes y apenas escenarios. Lo que se busca es la participación a través de la reacción del espectador que así va a ser parte de la obra mientras reacciona, en ocasiones, con hostilidad ante la agresión visual, auditiva o ambas a la vez a la que es sometido.

El precursor inmediato del arte participativo lo fue el movimiento Dada con figuras como Hugo Ball que realizó, en el cabaret Voltaire, de Zurich y tan temprano como en 1916, lecturas de sus poemas como preludio de los “performings” de finales de los años sesenta.

Como ejemplo interesante de la influencia que ejerció el movimiento Dada en el posterior arte de paricipación vamos a reproducir este viejo escrito:

“Max Ernst, junto con otro artista llamado Baargeld, organizaban exposiciones donde hacían que el público saliera indignado. Una de ellas obligaba a pasar entre unos urinarios, mientras una niña vestida para primera comunión recitaba poemas obscenos, en medio de la sala se levantaba un gran bloque de madera que sostenía una hacha enganchada por una cadena y se invitaba al público a que destruyera aquel objeto a hachazos. Al fondo se encontraba un acuario con agua teñida de rojo, simulando sangre, y en el fondo yacía un despertador junto a un brazo femenino, mientras que en la superficie flotaba una cabellera de mujer. En las paredes colgaban varios collages de diversos artistas cuyo contenido provocaban malestar entre los espectadores. Durante varias ocasiones el público intentó saquear el lugar, hasta que días más tarde la exposición fue prohibida”.

Los "happenings", que como ya dijimos en un principio, integran el conjunto del llamado “performing arts”, manteniendo una cierta afinidad con el llamado teatro de participación que floreció a finales de la década de 1960.

Roberto Cayuso

sábado, 13 de agosto de 2011

La pintura mágica de Miguel Ordoqui



La obra de Ordoqui es ante todo y sobre todo la definición de la forma. Es uno de esos pocos creadores para quienes la forma de la vida y los impulsos de las personas son un lenguaje cifrado lleno de los más poéticos secretos. Nada le resulta ajeno en la propuesta de la vida y es de ella que se nutre su pintura.

Pintor expresionista nos muestra a través de sus obras un universo en el que todo es factible y puede cualquier cosa suceder, pues aquí no hay más freno que el de su imaginación con la que logra que cada una de sus obras sea es una nueva sorpresa para el espectador.

Más allá del tema escogido por Ordoqui para la construcción de cada una de sus pinturas nunca deja de sorprendernos por la gracia y ligereza que imprime a cada uno de sus modelos como, por ejemplo, en la articulación que hace de un brazo, de una muñeca, sorprendida en el instántaneo desarrollo del gesto, un giro del cuello, el dorso de una mano o una torsión de las caderas.

En la pintura de Ordoqui los personajes que pueblan sus telas nos llegan mediante colores fuertes y en ocasiones hasta agresivos, con los que va estableciendo planos de color en donde van a interactuar los personajes de sus construcciones plásticas. Potenciando a través del color el impacto emocional del espectador.

Si analizamos detenidamente los temas de mascaradas y jolgorios, abundantes en la obra de Ordoqui, vamos a ver que tras la exageración y distorsión de los temas y personajes de sus telas existe otra lectura que subyace bajo el fulgor del oropel y es la que nos habla de los sentimientos, la fantasía y los sueños donde para nada cuentan ni la luz ni la perspectiva, que son alteradas intencionalmente.

Roberto J. Cayuso

jueves, 28 de julio de 2011

Bauhaus

Los maestros de la Bauhaus: Josef Albers,Hinnerk Scheper, Geoerg Muche, László Moholy-Nagy, Herbert Bayer, Joost Schimdt,Walter Gropius, Marcel Breuer, Wassily Kandinsky, Paul Klee, Lyonel Feininger, Gunta Stölz y Oscar Schlemmer.

Bauhaus (Casa de la Construcción) fue el nombre de la escuela de Arquitectura y Artes Aplicadas más importante de todos los tiempos y pilar fundamental del futuro movimiento modernista. Nació la Bauhaus de la fusión de dos escuelas de Weimar: la Superior de Artes Plásticas y la escuela de Artes y Oficios. Su creador en 1919 lo fue el arquitecto alemán Walter Gropius (1883-1969), quien además fue su director hasta 1928.

Desde sus comienzos los objetivos de la Bauhaus estuvieron perfectamente delineados y en esencia planteaba la integración de las artes, sean éstas de las llamadas “mayores” o “menores”, en función de la creación de un mejor habitat para el hombre.

Partiendo del concepto de que entre las artes plásticas la arquitectura es fundamental, pues es dentro de ella -edificio o casa- donde el hombre pasa la mayor parte de su tiempo, mientras lo rodean diferentes objetos tanto “industriales” como artísticos que dan vida y añaden funcionalidad a su epacio habitacional. Fue una época donde el objeto utilitario, de uso común, no sólo no está reñido con el object d’art; sino que fue transformado en una verdadera muestra del nuevo arte industrial.

Fuentes, cafeteras, mesas, sillas, tapices y todo cuanto seamos capaces de imaginar dentro del diseño gráfico e industrial fue creado y se fusionó con todo tipo de estructuras arquitectónicas donde la pintura no fue ajena, pues debemos recordar a Paul Klee (1879-1940) que en 1921 pasó a formar parte del profesorado de la Bauhaus. Otro destacado profesor de la misma institución, entre 1922 y 1933, lo fue el artista ruso Wassily Kandinsky (1866-1944) que fungió como profesor de pintura libre, color y elementos de la forma.

“Nada existe ya -en sí-, toda imagen se convierte en el símbolo de un pensamiento, que nos empuja a construir.” y “donde deben marchar unidos la utilidad, el diseño, lo específico del material y la estética”. Con palabras como ésta Walter Gropius nos contaba de caminos de grandeza y nuevos horizontes creativos que lamentablemente se vieron afectados de manera irremediable durante la Segunda Guerra Mundial

Roberto J. Cayuso

domingo, 12 de junio de 2011

Benito Quinquela Martín

Lámina 03

Lámina 02

Lámina 01

Benito Quinquela Martín fue un niño huérfano nacido en Buenos Aires en 1890 y adoptado seis años más tarde por Manuel Chinchella y Justina Molina. Tuvo una breve instrucción académica formal, pues ya a los nueve años lo vemos trabajando de carbonero en el puerto. Posteriormente (1907) comenzó a estudiar arte y a partir de ese momento la pintura pasó a ser su eterna compañera.


Benito Quinquela no vino al mudo del arte para ser un representante más de la belleza formal ni para ser un idealista. Lo que él quería era mostrar a la gente de La Boca en ese diario y duro faenar, como en su caso con jornadas de trabajo hasta 1908 de más de ocho horas cargando bolsas de carbón que exedían los 70 kg. de peso, y lo consiguió de manera extraordinaria a través de excelentes composiciones donde la emoción plástica que nos transmite radica en la agresividad de colores empastados y enmarcados por esa incisiva línea con la que dibuja (lámina 01) y que nos transporta a una inquietante realidad de intenso dramatismo, donde siempre vemos prevalecer el sentimiento sobre el pensamiento.


En cada cuadro de La Boca donde aparece el hombre, Benito suele representarlo mediante una extraña caligrafía que los hace parecer como seres que hormiguean entre puentes y aparejos, subordinados al color de los barcos surtos en el puerto, para lograr así acentuar más el dramatisco de la obra (lámina 02). En la pintura de Quinquela hay un incuestionable toque de realismo social (lámina 03) que siempre pienso se debe, entre otras, a la influencia que en él ejerció el Dr. Alfredo Palacios, abogado, diputado y senador argentino, para quien Quinquela fue durante una época una especie de activista político.


Tratar de ubicar a Quinquela dentro del naturalismo o el posimpresionismo, como en ocasiones se ha tratado de hacer, no me parece acertado, pues sólo basta detenerse brevemente y analizar algunas de sus obras para notar que el color, en muchas de sus producciones, tiende en espíritu a la clara expresión de un sentimiento más que servir a la identificación de un objeto conocido. En muchas de sus escenas portuarias además de observar en la línea del horizonte grandes chimeneas lanzar su humo al viento, como en una deliberada manera de bajar la intensidad del color, pues tal parece como si Benito no quisiera que los colores vibraran demasiado y por ello los oscurece para que así estén más en consonancia con aquello de que la vida del puerto es dura y el hollín lo empaña todo.


La personalidad de Benito Quinquela Martín se presenta al análisis, lo mismo desde el punto de vista de lo que representó para la pintura de su época, como de la esencia expresiva de sus obras en el entramado social. Su concepto del arte y del lugar que corresponde al artista en la sociedad está indudablemente marcado por su personal experiencia de duro laborar como carbonero en “La Boca”.

Roberto J. Cayuso

lunes, 30 de mayo de 2011

Visiones del color (Pedro Avila Gendis)




El sentido del orden, la combinación de planos y transparencias, el expresarse por las manchas y hacer del color un estallido de la personalidad, ha sido norma pictórica en artífices de distintas regiones y naturalezas. Pedro Avila (Camaguey, 1959) se inscribe en ese tipo de pintores.

Como lanzado al ruedo de la pintura que quiere agradar, produce visiones eclécticas que de alguna manera tienden un puente entre la gestualidad abstracta y el espacio de seguimiento fauve que no ha dejado de estar presente en los realizadores contemporáneos. Posiblemente bajo la influencia ocular del colorido paisajístico cubano, nos entrega ahora una lluvia de pinceladas, gestos y diseños, que quieren golpearnos con la furia de las tonalidades, y esa luz que sabe ubicar en el lugar preciso dentro del cuadro...

Visiones del color es un documental dedicado al artista Pedro Avila donde se recogen, en sus doce minutos de duración, críticas y comentarios de valiosos especialistas así como algunas de sus más recientes obras. Art Works Productions, tiene el placer de presentar al gran público este trabajo documental -bilingue- en inglés y español de uno de los más importantes exponentes del expresionismo abstracto en la actualidad y poseedor de numerosas exposiciones, premios y distinciones en diferentes partes del orbe.

Producción y dirección de Roberto J. Cayuso

www.youtube.com/watch?v=0e1UFI7XlI4